El Blog de Rubén Martínez Alpañez
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domingo, 29 de junio de 2014

DEUDAS TENGAS, AUNQUE LAS PAGUES

DEUDAS TENGAS, AUNQUE LAS PAGUES (La Opinión de Murcia, XXVI JUNIO 2014)

Cuenta la anécdota que harto de no cobrar lo que le debía Balzac, el acreedor cambió de estrategia y en vez de exigirle el pago, le rogó que se lo pagara ya que él mismo había contraído deudas que no podía devolver. El famoso Balzac ni corto ni perezoso le espetó: “Muy bonito, usted se dedica a contraer deudas y viene a mi casa con la intención de que yo se las pague”.

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Con el mismo descaro que el famoso autor de La Comedia Humana, actúan hoy día algunos. Partiendo de la base de que el dinero que la administración pública gasta, no lo gana, sino que nos lo quita, el centro de toda actuación gubernamental ha de pasar por la capacidad de cada gestor para priorizar de entre las diversas posibilidades de actuación que otorgan las economías del bienestar. No es buena gestión económica actuar como si el dinero cayera del cielo, como si no costara ganarlo. De ahí que al no valorar el dinero, o mejor dicho, al no valorar el coste de sus decisiones, salvo por mero rédito electoral, no tendrá el político que tomar decisiones en relación a qué servicios presta y qué actuaciones deja de prestar. Bastará, simple y llanamente; dejar el pago para otro día. “Como el dinero público no es de nadie…” - decía la Trujillo - las decisiones pasan del establecimiento de un orden de prioridad social al establecimiento de un mero orden temporal de ejecución, sin atender a criterios de coste y eficiencia. Y esta práctica en la gestión se está convirtiendo en vicio y de vicio en adicción.
Lo peor de todo es que no se dan cuenta ni los unos ni los otros de que resulta insostenible en el largo plazo actuar bajo la premisa de no renunciar a nada. Como diría el refranero: “no se puede estar en misa y replicando”. Hasta tal punto está llegando esta adicción por no priorizar, que los gobiernos, a cualquier escala, se están viendo obligados a asumir más y más deuda debido a las generaciones de déficits estructurales por comportamientos y decisiones irracionales.
Cada murciano de los que tenemos la suerte de mantener un trabajo, dedicaremos unos doce mil euros de nuestras rentas para que se devuelvan los préstamos que a fecha de hoy tiene la Comunidad Autónoma, y sin contar intereses ni comisiones ni demoras. Esto es una enfermedad, una adicción, pedir prestado para seguir gastando, y luego pedir más para devolver lo que se ha pedido y para poder seguir gastando. Esta práctica bien podemos bautizarla con el nombre de deudopatía, expresión con la que, aquel que se veía como alcalde de Madrid, Lissavetzky, definió la capacidad de gestión del otrora alcalde de la capital, Ruíz Gallardón.
Pero a la vista de los datos que ofrecen tanto el INE como el Banco de España y Eurostat este hecho no ocurre exclusivamente en Murcia, España, ni siquiera es exclusivo de los países del Mediterráneo. Cada vez más, cada año, el porcentaje de renta que los ocupados deben dedicar a cubrir los gastos de los préstamos de la administración pública es mayor. Ya sea en Alemania, Francia o Grecia, con la advertencia de que son los países que menos porcentaje emplean en deuda, en términos relativos, aquellos de los que afirmamos que van mejor.
Si atendemos a las afirmaciones de un estudio publicado por FEDEA, es Grecia la que peor comportamiento tiene al relacionar la deuda per cápita de sus ciudadanos con la capacidad para generar riqueza de esos mismos ciudadanos.  Los datos que presenta ese mismo estudio sobre España, afirman que nuestra Grecia particular se llama Cataluña, y también Valencia y Baleares. Murcia aún se salva de la quema.
Decía Bastiat que “lo que diferencia a un buen economista de un mal economista es analizar también lo que no se ve”. Y por eso, cuando un economista liberal llama la atención sobre el papel de los actuales Bancos Centrales o la distorsión en términos de eficiencia productiva que generan los tipos de interés artificialmente bajos, suelen aparecer los seudo-mesías y bolivarianos anti concordatos, que invitan a recalentar el sistema con anuncios y reclamos tan caducos como ineficientes, tan manidos como derrochadores, pero que con afirmaciones del tipo “favorezcamos el consumo para salir de la crisis” sin tener en cuenta otros factores, que tienen tanta o más incidencia, enmascaran la falta de rigor y se rodean de auras de sabiduría y virtuosidad.
Y ante este hecho de práctica habitual, ya grabada en nuestro ADN social, de solucionar las crisis económicas poniendo en práctica políticas monetarias al uso y expandiendo ineficientemente el gasto público, sin atender al largo plazo, atendiendo por ejemplo al grado de productividad de nuestra economía, yo quería llamarle deudocracia, pero como el término “debtocracy” ya dio nombre a un famoso documental que trataba las causas de la crisis y de la deuda Griega, simple y llanamente señalo que, durante el tiempo que se tarda en leer este artículo, el Estado ha necesitado pedir préstamos por una cantidad aproximada de siente millones y medio de euros, para poder seguir gastando. El que avisa no es traidor.

jueves, 12 de junio de 2014

JUGANDO A LOS MÉDICOS

JUGANDO A LOS MÉDICOS  (Diario La Verdad, X JUNIO 2014)

Y en esto de obtener conclusiones de lo acaecido en las elecciones europeas bien podíamos recuperar a Tierno Galván cuando decía: “El triunfo político es la suma del sentido común y la capacidad de liderazgo”. Todos de acuerdo porque aquí y ahora, ni lo uno ni lo otro.
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Vamos a reconocer que esta campaña electoral ha sido distinta, tanto por los modos como por los resultados. Tan distinta que hasta ha dejado de hablarse de política y de políticas, para centrarse en trivialidades absurdas y manidos eslóganes que sólo han servido para dos cosas: para que los ciudadanos de a pie nos veamos menos representados por los políticos y, hay que reconocerlo, para echar de menos, los recurrentes absurdos debates que mantienen los partidos políticos con vocación de gobierno.

Y manidas trivialidades, como manido el dicho, totalmente certero, de que el sentido común es el menos común de los sentidos. Y han terminado las elecciones y volvemos a las mismos absurdos y recurrentes debates que sólo se justifican para mantener entretenidas a las élites, justificar el mantenimiento de su desfasado papel en la sociedad, informándonos, a través del eco que les otorgan los medios de comunicación, de los tremendos disparates que se pueden llegar a decir, y a defender, meramente por seguir en su posición de privilegio.

Y volvemos a la carga con los “asuntos educativos”. Rebaremación sí, rebaremación no. Evaluación pública de diagnóstico si, evaluación no. Más dinero si, mas dinero no. Y el sistema educativo hecho un solar. Pero a nadie, y cuando digo nadie me refiero a los políticos y a los sindicalistas, se le ocurre aplicar un poquito de sentido común antes de salir a los medios de comunicación para anunciar a bombo y platillo determinados disparates.

Juguemos a los médicos, e imaginemos que ante una enfermedad hemos de ser operados a corazón abierto. Imaginemos que podemos elegir y nos aportan una relación con todos los hospitales públicos donde nos pueden operar. Siguiendo con la imaginación, imaginemos que contamos con la relación de médicos que nos pueden operar y junto a cada nombre, o mejor dicho, junto a cada DNI para respetar la ley esa de protección de datos que nos lleva a todos de cabeza, aparecen dos datos: las notas que sacaron en el MIR y el porcentaje de éxitos y fracasos en operaciones previas realizadas similares a la que te tienen nos tienen que hacer a nosotros.

¿Elegirían Vds. Como primera opción al médico que no ha aprobado el examen? ¿Elegirían Vds. Como primera opción a aquel que nunca ha operado a nadie de lo mismo que te van a operar a ti? Humildemente reconozco que yo intentaría que el que me operara fuera el que más intervenciones exitosas haya realizado y además, si puede ser, el que mejor nota sacó en el examen correspondiente que da acceso al ejercicio de la especialidad determinada.

Pues con la educación igual. La única diferencia es que cuando hablamos del sistema educativo parece que hablamos de algo intangible, ajeno, incontrolado e incontrolable. Ajeno porque si el nene nos sale flojo es culpa de nadie, o del nene, o de sus padres, o de quien sabe qué. Incontrolado e incontrolable, porque ¿cómo vas a medir la calidad del sistema educativo? Si medir, comparar y competir es de liberales y capitalistas; como el futbol, o que Nadal sea el número uno o los concursos de televisión, porque concluyen con un ganador en vez de repartir “en igualdad y sin rankings” los méritos, a ser posible pocos, para que los verdaderamente malos, puedan estar al nivel.

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Pues llevar a la Asamblea Regional de Murcia una moción para impedir que los padres conozcan la calidad de colegio al que llevan sus hijos y la calidad del profesorado, es mas o menos lo mismo que nombrar cónsul a un caballo. Es necesario no solo en el sistema educativo, sino en toda la administración pública. Hayque medir para poder mejorar. Si no se mide no se advertirán los problemas.

Existen excelentes docentes que por falta de recursos obtienen malos resultados como existen también malos docentes, y malos centros, y malos alumnos, pero nada de malo tiene, poner encima de la mesa los conocimientos, experiencia y éxitos de cada docente y de cada centro. Con la publicación de estos resultados se podrá premiar al docente que mejores resultados obtenga, se podrán destinar más fondos allá donde más se necesiten y se podrán poner en evidencia, en general, las ineficientes y ridículas pedagógicas propuestas que en ocasiones llegan a convertirse en realidad con el dinero de todos los españoles.


Y de quien elabora las evaluaciones y como se corrigen hablaré otro día, porque como bien dice Savater: “la educación es un acto de coraje; cobardes y recelosos, abstenerse”.

miércoles, 16 de abril de 2014

EL QUE QUIERA OÍR, QUE OIGA

EL QUE QUIERA OÍR, QUE OIGA (La Verdad, XV ABRIL 2014)

“Las oportunidades pequeñas son el principio de las grandes empresas”, así lo pensaba, al menos, el célebre político y orador Demóstenes.
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Si van por ahí los tiros de lo que va a ser su gestión al frente de la Región de Murcia durante su mandato, muy bien encaminado lo veo. Porque como bien sabemos todos, no está bien gastar lo que no se tiene, de la misma forma que no se puede estar recurriendo permanentemente a pedir préstamos para seguir manteniendo “el tren de vida” que en otros tiempos se alcanzó como si nada hubiera pasado.
La posibilidad de incurrir en déficits corrientes así como el recurso ilimitado para recurrir a endeudamientos de largo plazo para financiar la actividad ordinaria sin establecer cierto límite porcentual y debidamente calculado que genere valor añadido, crea una perversa distorsión a los agentes, y concretamente, a los políticos. Y es que lo que no cuesta no se valora.
F.A.Hayek, a raíz del crack del 29, establece, y el tiempo le da la razón, cuál es la causa de las crisis. El origen radica en que un reducido grupo de personas toman decisiones respecto a cuál es el valor del dinero en el mercado, y esas mismas personas las dueñas de la máquina de hacer dinero. Pueden poner todo el dinero que quieran en la calle jugando con el verdadero valor, generando distorsión en relación al coste del dinero. Por eso hay inversores que, al ver el dinero tan barato, consideran asegurada una fácil y elevada rentabilidad de sus inversiones. Sobre esos ilusorios presupuestos, toman decisiones equivocadas. Y luego pasa lo que pasa.
A los políticos les pasa lo mismo, si no se les ponen límites, si se les deja gastar todo lo que estimen oportuno, no serán (no han sido) capaces de priorizar entre las distintas opciones de su ámbito competencial.
Ahora bien, ya se ha anunciado la necesidad de presentar un nuevo plan de reequilibrio para las cuentas públicas murcianas de unos trescientos millones de euros. Lo del déficit cero y equilibrio de cuentas suena bonito, pero a ver ahora quién es el guapo que le pone el cascabel al gato y es capaz de reducirlos.
Al margen de una necesaria revisión al alza de las transferencias estatales, los gobiernos no han de buscar cuadrar sus cuentas a base de incrementar sus ingresos de forma directa. En todo caso, aumentar porcentualmente los mismos vía indirecta, a través de la mayor incorporación de contribuyentes o de actividad económica. Se debe seguir fijando la atención en los gastos, que no es una mera cuestión de meter la tijera. Existen otras alternativas para reducir.
El necesario incremento de productividad que necesita nuestro país también lo necesita la administración pública y para un modelo productivo poco especializado y desarrollado, la primera y más fácil de las alternativas para aumentar la productividad y ganar competitividad es la reducción de gastos de personal (a la vista están los miles de EREs en el sector privado, y reducciones salariales en el sector público). También se puede ganar productividad y mejorar competitividad generando ahorro en costes (fíjese que ya no digo gasto) a través de la innovación.
Afirmaba Schumpeter en su teoría de las innovaciones que “La economía y la sociedad cambian cuando los factores de producción se combinan de una manera novedosa”. No es necesario entrar al detalle en las tesis de Schumpeter, ni es necesario sacar de la manga nuevos inventos que permitan ahorros sustanciales, ni buscar figuras impositivas para recaudar de toda actividad privada imaginable. Quizá si se permite la combinación óptima de los factores de producción se puede ahorrar tanto que, en adelante, se obtengan mejores resultados de gestión. Una administración pública eficiente, cuyas relaciones con los administrados consistieran en lo mínimo e imprescindible, no obligando a tantos trámites y procedimientos, agilizando la gestión, permitiendo reasignar el personal de la administración pública a los departamentos o áreas donde verdaderamente se necesitan de forma inmediata, es una de las tantas y tantas posibles soluciones “innovadoras”, siguiendo la básica definición de Schumpeter, por la que el equipo del nuevo presidente puede empezar.
Uno de los más importantes intelectuales que ha dado España, Ortega y Gasset, decía: “Sólo es posible avanzar cuando se mira lejos. Solo cabe progresar cuando se piensa en grande”.

El que quiera oír, que oiga.

lunes, 31 de marzo de 2014

LA INFORMACIÓN ES PODER

LA INFORMACIÓN ES PODER (La Opinión de Murcia, XXVII Marzo 2014)

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Al parecer fue Hobbes, en El Leviatán, quien puso en circulación la idea de que «quien tiene la información, tiene el poder».
Conviene recordar que la información no es conocimiento. Si lo fuese, cualquiera que entrase en una biblioteca sería sabio al disponer de tanta información como contienen los libros y para qué hablar de la información accesible a través de internet. Pero tanta información no hace a nadie sabio, falta algo que sólo los sabios, los maestros, poseen y transmiten: organización, estructuración, separación de la información esencial de la accesoria, criba del grano y la paja.
La frase de Hobbes remite a la información, no al conocimiento. Pero no a cualquier información, no a la que podemos adquirir a raudales con un golpe de click, a través de internet, por ejemplo. No, ya se entiende que se trata de la denominada 'información privilegiada'.
Señala la consultora Mckinsey & Company que las carreras universitarias más demandas siguen siendo las mismas desde hace treinta años. ¿Será que los universitarios carecen de información respecto a las salidas profesionales que ofrecen los estudios elegidos? Porque, al parecer, un elevado porcentaje de universitarios selecciona su licenciatura teniendo a la vista la salida profesional y no parece que una España que se ha transformado tanto en las últimas décadas siga sin haber variado su mercado laboral en el espectro universitario.
Disponer de información es más que necesario, información que no va referida a la obtención de prebendas a futuro, ni está ligada a recalificaciones urbanísticas o asuntos de ese estilo. Ya dijimos que la idea de que la información es poder es de Hobbes, no de Maquiavelo. Y es que es necesario reconocer que si todos disponen de información, se establece un marco de igualdad de oportunidades que permite a cada individuo el desarrollo de sus potencialidades, de forma libre, con la tranquilidad de que no van a existir externalidades negativas que imposibiliten los logros que uno se propone conseguir, lo cual hace menos costoso tanto la toma de decisiones como el logro de objetivos.
Los datos, sin hacer distinción respecto al nivel formativo, señalan que hay actualmente en paro más de 140.000 jóvenes. ¿Habrá que concluir que el fracaso de las políticas públicas para generar empleo se debe a ineficiencias informacionales?
La crisis estructural de modelo productivo que padecemos en este país pesa sobre muchos murcianos, jóvenes y no tan jóvenes, que ven como pasan las semanas, meses y años y no consiguen un empleo. La amplia mayoría de éstos estaría dispuesta a trabajar donde sea y de lo que sea, siempre dentro de la legalidad y por un sueldo 'medianamente digno'. En esta situación hay una serie de informaciones que serían de mucha utilidad.
información, gobierno, política, liberalismo, solución, crisis, free, empleo, moneyUn demandante de trabajo debería tener la oportunidad de entrar en una oficina de empleo (SEF, SEPE, INEM o como se llame) y poder disponer de rankings. Por ejemplo, ranking de los sectores productivos que han generado empleo en el último año natural y de lo que llevamos de año corriente; ranking de zonas geográficas donde de genera más empleo, ordenado de mayor a menor para no generar confusiones; ranking de cursos ofertados por la Administración pública con mayor porcentaje de éxito en la colocación de desempleados; ranking de empresas de trabajo temporal que más colocan empleados en el mercado; ranking de empresas de formación como mayores porcentajes de éxito en la colocación de aquellos desempleados que han recibido formación; ranking de cursos obligatorios para el desempeño de determinados empleos ponderado por porcentajes de colocación anexado a la relación de centros donde se imparten dichos cursos de forma gratuita, etc.
A la vista de información de este tipo, el desempleado podrá tomar las decisiones que estime oportunas con la finalidad de solventar la difícil situación que arrastra. En vez de ir de polígono en polígono y de empresa en empresa dejando currículos que terminan en la basura en cuanto se sale por la puerta, podrá ir a aquellas empresas cuyos sectores están en crecimiento. Podrá desplazarse a aquellas zonas donde más trabajo se crea y recorrer todas y cada una de las empresas ofreciendo sus servicios. Podrá el desempleado, sabiendo qué empresas de formación son las más eficientes, no perder su tiempo y hacer cursos realmente válidos que verdaderamente le otorguen valor añadido como ofertante de mano de obra. Podrá prepararse para incorporarse a un sector en el que se le ofrezca un empleo, si tiene los cursos de riesgos laborales, manipulación de alimentos, etc. necesarios y obligatorios para el desempeño de la actividad.
A nadie se le escapa que esa información está ahí. Y no hace falta leer ni una línea de El Leviatán para saber que con esa información se puede salir de la situación aludida, se facilita la incorporación al mercado laboral.
Y eso es bueno para quien busca trabajo. Pero, como es sabido, nos beneficiamos el resto de ciudadanos, los que trabajan y los que no están buscando trabajo, los jubilados y la sociedad en su conjunto.
Los que pagamos impuestos veremos cómo se gasta menos en políticas pasivas y además se hace de manera eficiente con el objetivo de ver la, tan anhelada, bajada de impuestos que nuestra sociedad necesita y es que ya nos lo dijo Séneca: «El lenguaje de la verdad debe ser, sin duda alguna, simple y sin artificios".



viernes, 29 de noviembre de 2013

LA MOTIVACIÓN CORTOPLACISTA


LA MOTIVACIÓN CORTOPLACISTA (Artículo publicado en Murciaeconomía el Martes XXVI/Nov/2013)

hombre estado liberalismo constitución reforma nacionalista líder zapatero banca coach free motivación google España  liberalismo facebook constituciónEn una conferencia de  motivación y liderazgo que tanto se llevan de moda hoy en día pude escuchar como el famoso conferenciante afirmaba: “no motives un asno para correr 'The Grand National' porque el zapatazo que se pegará en el primero de los setos va a ser de órdago”. 

Esta afirmación me hizo reflexionar acerca de la idoneidad y la causa por la que este tipo de conferencias, cursos y charlas están tan de moda. Mi conclusión es que estamos excesivamente motivados.

Asistimos como meros figurantes pasivos al desarrollo de una crisis que no tiene fin. Empeñados todos en que dicha crisis gira alrededor de la Economía y el sector financiero, encuéntrome una y otra vez lo mismo, a saber: Gente excesivamente motivada. 

No me malinterpreten, es bueno estar motivado, con la advertencia de que no puede uno intentar conseguir aquello que jamás va a ser capaz de lograr, aquello para lo que no sirve, ni nunca va a servir. La crisis que padecemos es una crisis cuyo origen es el exceso de motivación, si no, ¿cómo se explican vds. que Zapatero llegara a La Moncloa? Por motivación. 

Y en nuestra crisis siempre lo mismo. Sacrificios para los ciudadanos, que tienen que aguantar un sector público sobredimensionado y la respuesta de los intelectuales radica principalmente en cómo seguir gastando. Restricción del crédito, pues bajada de tipos de interés y la culpa para la banca. Que Cataluña quiere independencia, pues lo arreglamos con nueve mil millones de euros. Que algunos abusan de su posición de privilegio para enriquecerse, pues que lo manden a la cárcel sin devolver lo robado, que recortan fondos a las universidades, pues a manifestarse, y así un largo etcétera de ejemplos en los que una y otra vez nos topamos con el inmenso seto ante nuestra ausencia de valores e incapacidad para levantar la cabeza y tener amplitud de miras.

Todos y cada uno de los problemas con los que convivimos van a seguir existiendo, independientemente de las previsiones de crecimiento económico, de la cifra de paro o del porcentaje de deuda sobre PIB de nuestro país, región o municipio. Se hace necesario abrir las ventanas de nuestro caduco, aunque joven, estado social, para que se airee el hedor a naftalina, y que, de una vez por todas se piense en el largo plazo.

Pensando en el largo plazo es como únicamente se pueden dar soluciones estructurales a problemas estructurales. Con valentía y sentido de estado, llevado a cabo por “Hombres de Estado” hay que acometer, ahora que estamos por los suelos, las ambiciosas reformas que necesitamos.

Tenemos que reformar la Constitución Española, y no tenemos porqué rasgarnos las vestiduras. El hecho de que sepamos de antemano que este proceso va a ser aprovechado, presuntamente, por los partidos nacionalistas para “colar sus demandas históricas” (perdón por lo de históricas) no debe paralizar a los auténticos hombres de estado, si hay, para que acometan los necesarios cambios que necesita nuestra carta magna.

Tenemos que reformar las instituciones. El Senado y el Congreso, otorgarles la operatividad y razón de ser que en teoría han de tener y que ni uno ni el otro tienen hoy en día. Establecer, de una vez por todas, un mecanismo neutral de elección de los miembros del Poder Judicial desvinculado del mundo político y otorgar capacidad y operatividad al ejecutivo para que ejecute, si sabe ejecutar, todo lo que sepa ejecutar, en el tiempo, limitado, que debe de estar ejecutando.

Quitémonos los miedos al largo plazo, dejemos de pensar en “pan para hoy y hambre para mañana” o en las próximas inmediatas elecciones y, por añadidura, dejaremos de hablar de: cambios de leyes básicas si hay cambio de gobierno, dejaremos de hablar de incompetencia de los políticos, dejaremos de hablar de chorizos e independentistas, de rebotados personajes públicos, toda vez que se les aparta de su posición de privilegio, de aeropuerto, de mareas y de bajadas de tipos de interés.

Como ya dijo Montesquieu: “No hay peor tiranía que la que se ejerce a la sombra de las leyes y bajo el calor de la justicia”. Seamos responsables y consecuentes, aunque estemos motivados.

sábado, 23 de noviembre de 2013

EL QUE NO AYUDA, ESTORBA

EL QUE NO AYUDA, ESTORBA
(La Verdad, Martes 19 de noviembre de 2013)

murcia educación lomce transparencia publicidad test diagnostico calidad liberalismo ruben alpañez free google facebookEl premio Nobel de Economía ha sido otorgado a economistas liberales. Si algo tenemos en común los liberales es el sano vicio de especular poco y basar todos sus razonamientos en datos. Menos ideología y más ciencia.

No hace muchos días el sistema educativo español vivió una jornada de huelga, desde alumnos a catedráticos, mejor o peor representados, todos participaron (supuestamente) en la huelga para rechazar la LOMCE.

Si existe algún comportamiento por parte de los políticos que los ciudadanos de a pie no entendemos, sin duda alguna, es el extremo posicionamiento que adquieren ante cualquier acontecimiento, basado exclusivamente, en el interés particular, con la única finalidad, no ya de obtener beneficio, sino, meramente, por perjudicar al adversario. O es blanco o negro, no existe el punto medio. Los unos, anunciando la LOMCE como si fuera el fin de todos los problemas del mundo, los otros demonizando el nuevo sistema educativo, advirtiendo, que la citada ley empeorará la educación española obviando que tal hecho es tarea más que difícil a la vista del posicionamiento del sistema educativo español en todos los rankings internacionales. Ver para creer.

El sistema educativo es básico en el desarrollo de un país. Está demostrado que incrementos cualitativos en el sistema educativo de un país, pueden hacer crecer exponencialmente el producto bruto que genera dicho país en aproximadamente dos puntos porcentuales (ya se me ha colado un dato, eso me pasa por ser liberal). Los experimentos con coca-cola y no con el futuro de nuestros hijos y vecinos. Pero cuando el clamor analítico y práctico es tan grande, al menos, es necesario que se intente llegar a un mínimo consenso, que no a la mera y vulgar obtención de un rédito político cortoplacista.

Jamás esperes que un mal portero juegue en la selección española, como, de la misma forma, no has de esperar la mejor sentencia a tu favor si tu abogado es malo ni que la economía de tu empresa vaya como la seda si tienes el departamento financiero en manos de alguien que no sabe lo que es, por ejemplo, el ebitda. Hay un aspecto que es de vital importancia en la reforma educativa, y que todavía no he visto en ninguna pancarta. La ley prevé que al final de cada ciclo educativo los alumnos realicen unos test de evaluación externos, que determinen su nivel de conocimientos de forma objetiva. Algo así como la selectividad.

Esta medida, por definición impopular, no ha de centrar el debate en si es adecuado o no que se acometa. Para conocer el nivel de algo o alguien, es necesario medirlo, para, entre otras cosas, determinar las necesidades individuales que maximicen el aprendizaje y preparación de cada alumno y poner en marcha mecanismos correctores. Conocer periódicamente, de forma objetiva, es decir, evaluado externamente, el nivel de los alumnos es adecuado.

Y siendo importante, que lo es, establecer los contenidos mínimos necesarios para el desarrollo intelectual y según algunos, personal y social del alumnado, en términos de que materias y cuantas horas se han de impartir, no es menos importante y, aún no está solucionado, el procedimiento de elaboración de los exámenes que deberán superar los alumnos a final del ciclo.

Quién va a diseñar y redactar esos exámenes y quién deberá corregirlos, o visto desde otra perspectiva, qué van a preguntar a los alumnos y como van a puntuarlo. Pues ahí es donde está el quid de la cuestión y la oportunidad para su definitiva solución es facilísima. Es ahí donde, los responsables del sistema educativo podrán extraer cuantas conclusiones, en base a resultados, sean necesarias con la finalidad de corregir la deriva de nuestra educación.

Periódicamente se realizan desde las instituciones unos test de diagnóstico de los centros educativos. Estos test de diagnóstico, que según la ley deberían de ser públicos pero que en realidad nadie conoce, evalúan la capacidad de cada docente, y la efectividad del centro educativo para impartir conocimientos a los alumnos.

Es necesario, por dignidad y como clara muestra de transparencia en la gestión de lo público, que se publiquen los resultados de esos test de diagnóstico. Es necesario para saber diferenciar al profesor que es malo, del que es peor, así como para poder promocionar a aquellos buenos docentes y que asuman, cada vez más responsabilidades, debidamente remuneradas, dado que son los que obtienen los mejores resultados en términos de resultados de sus alumnos.


Es necesario que los padres conozcan en manos de quien van a dejar a sus hijos, de que personas y en que entorno, por lo que es necesario que se publiquen, los resultados de los test de diagnostico que están escondidos en un cajón en la mayoría de Comunidades Autónomas, porque como bien dice el refranero español, en cualquier trabajo u obra, el que no ayuda, más bien, estorba.



viernes, 18 de octubre de 2013

LO QUE POR LEY NACE, POR LEY MUERE

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LO QUE POR LEY NACE, POR LEY MUERE
(La Opinión de Murcia, Jueves 17 de octubre de  2013)
La semana pasada fui invitado a una de esas comidas que organizan importantes empresarios de la Región de Murcia, en la cual, además de llenar el estómago, tienes la oportunidad de compartir inquietudes y experiencias con algún personaje importante del mundo empresarial.

Muy interesante me pareció la intervención durante todo el meeting del invitado en cuestión, Humberto Carbajal, director general y vicepresidente de Operaciones de Jacobs, compañía de ingeniería de más de 70.000 personas y presente en más de treinta países. Inteligente, argumentativo en cada respuesta, estructurado en su discurso y aplicando en cada una de sus opiniones eso que tanto me gusta, el sentido común.

Además de las pertinentes loas realizadas a su propio trabajo y a la empresa en la que presta sus servicios, perfectamente justificadas y avaladas por la categoría de la empresa y de su cargo en cuestión, los allí asistentes nos interesamos mucho sobre la visión que se tiene de España en el extranjero.

Efectivamente, todos pudimos comprobar cómo la actuación de los Gobiernos en materias tales como las energías renovables unida a la cantidad de burocracia a superar por las empresas para acometer proyectos en nuestro país viene a significar que, por culpa del Gobierno, se nos vea como algo más parecido a una república bananera con aspiración a país democrático desarrollado, que como un país serio y de primer orden de la Unión Europea.

Lo que más me gustó de toda su intervención, teniendo en cuenta que soy el presidente de una asociación que difunde el pensamiento liberal, fue una frase que repitió hasta la saciedad y de la que se mostraba plenamente convencido: «Lo que por la ley nace, por la ley muere». Sobre el asunto catalanista, sobre el marco impositivo, sobre el mercado laboral y sobre la capacidad de los individuos y empresas españolas. Cada vez que intervenía sobre un asunto, en algún momento de la intervención insistía: «Lo que por la ley nace, por la ley muere».

Debemos invertir la tendencia ya. Resulta que los políticos legislan sobre todo lo que es posible legislar, ponen cientos de miles de trabas a la actividad empresarial de empresas y autónomos, y al inicio de actividad empresarial (emprendedores). Y después impulsan con planes y más planes el fomento del emprendedurismo, el comercio exterior, y otras cosas por el estilo.

Lo más preocupante es que los ciudadanos de a pie exigimos a los políticos la puesta en marcha de estos planes. Estamos tan acostumbrados a pedir que ya no sabemos lo que pedimos. Se nos olvida que cada vez que se presenta uno de esos planes implica un gasto por parte de la Administración, y ese gasto viene de lo que pagamos con nuestros impuestos. ¿No será más fácil, rápido y eficiente no quitar el dinero de nuestros bolsillos?

Es necesario en este nuestro país acometer con valentía una profunda y gran desregulación, suprimir obligaciones a los administrados: declaraciones de tal, impuesto de cual, registro de no sé qué, tasa de qué sé yo. En el mercado laboral por ejemplo, más de cuarenta tipos de contrato, cuando el parado lo único que quiere es trabajar, y así podríamos estar una semana poniendo ejemplos.

Aproveché mi intervención para solicitar de tan lúcido directivo una reflexión sobre la nueva burbuja que se está creando en este país: los emprendedores. Si bien es cierto que es bueno promover el autoempleo, no es menos cierto que no puede constituir la única alternativa de salida de la crisis. En el ámbito empresarial, desde las Administraciones públicas se está tendiendo a implantar planes (que por desgracia es equivalente a repartir subvenciones) para que cada vez haya más emprendedores. 

La problemática que se origina en este sentido es doble: por un lado, más que emprendedores animamos al personal a convertirse en autónomos subvencionados, ineficientes económicamente, que basan el inicio de su actividad en la subvención que reciben que, además de que sale de sus impuestos tal subvención, tendrán que devolver mediante el pago de tantos y tantos modelos de la agencia tributaria. Por otro lado, y este me parece más importante, si cabe, se están olvidando los Gobiernos de establecer un marco general interno tal que las empresas medianas y grandes, sin llegar a ser multinacionales, empresas de entre cien y quinientos trabajadores, sigan creciendo, innovando y generando riqueza, que estas empresas sean los verdaderos protagonistas de nuestro sistema productivo porque, entre otras cosas y a buen seguro, serán menos vulnerables a próximas crisis económicas que el emprendedor ineficiente que tiene el negocio abierto gracias a las subvenciones, que se irá al paro, que no será capaz de devolver la subvención y que se irá, ahora sí, a esa mediana empresa a pedir trabajo. Imagínense lo que contestó para gozo mío el invitado: «Lo que por la ley nace, por la ley muere y morirá».

En este sentido, por poner sobre la mesa una propuesta concreta, soy partidario de proponer la obligatoriedad por parte de las Administraciones públicas de que cada vez que presenten un plan o anuncien una medida, tanto desde la perspectiva de implementación burocrática cuanto en la nota de prensa que repartan a los periodistas expresen concretamente dos cosas: una, lo que se han gastado en preparar el plan, y dos, lo que se van a gastar de mis impuestos año a año en el plan. Atiéndase que digo gastar y no invertir, conste.

Espero tomaran buena nota de lo comentado en aquella comida los representantes que allí había de Croem (que pronto tienen elecciones), de los partidos políticos (que pronto habrá cambios) y de los sindicatos (que en la comida sí estaban pero no se sabe donde más están).

sábado, 28 de septiembre de 2013

DE LOS ERRORES DE LOS GOBIERNOS CON LA BANCA

LOS ERRORES DE LOS GOBIERNOS CON LA BANCA 
(La Opinión de Murcia, jueves 26 septiembre 2013)
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Keynes fue uno de los más grandes economistas del siglo XX. Además, tenía una magia personal innata que le permitía hipnotizar a todo aquel que tuvo la oportunidad de coincidir con él, independientemente de su clase, raza o religión. De ahí que, nuestros profesores universitarios, políticos y ´líderes´ de opinión hayan extraído de sus discursos determinadas frases de gran impacto pero, se suele apostillar, con dudoso trasfondo.
Insisten sus seguidores e incluso los que se manifiestan en contra de sus teorías, en que el papel del Gobierno ha de ser el de actuar de manera contracíclica, es decir, gastar menos cuando todo va bien y gastar más cuando los mercados se resienten por crisis económicas.
Cuando realizamos teorizaciones matemático-económicas, con las conclusiones preestablecidas, cierto es que, a buen seguro, encontraremos ´recursos ilimitados´ para demostrar dichas teorías. Suponen algunos, siguiendo esta práctica, que los Gobiernos disponen de recursos ilimitados para gastar. Y eso no funciona así.
El crédito no fluye, eso está claro y nadie lo pone en duda. Desde la actual configuración otorgada a nuestros Estados, y bajo el paradigma cuasi-liberal acomplejado que acompaña a las políticas de muchos Gobiernos, no se está acometiendo adecuadamente la resolución a la problemática de restricción crediticia al sector privado. No existe una relación lineal entre el dinero que el Estado inyecta a la banca y el que ésta pone a disposición de empresas y particulares, por lo tanto, no se debe actuar como si esa premisa fuera cierta.
Está demostrado por un lado que aquello que dijo Keynes no era así, y que en el largo plazo se traduce en ruina. También está demostrado que la banca actúa de forma más que cíclica, acrecentando los efectos de la coyuntura económica. Cuando todo va bien, la banca tira el dinero, acometiendo imprudentes inversiones, especulativas muchas de ellas, bien directa bien indirectamente, para ganar la batalla de la cuenta de resultados en junta de accionistas, en relación con sus competidores. Por el contrario, cuando pintan calvas, la banca es la primera que corta el grifo y solo presta o a los que no lo necesitan o a los que ya les concedieron un crédito mal concedido para refinanciarles, incrementarles el tipo de interés y alargar su agonía. Esto no es nuevo, pasa ahora y ha pasado en otras crisis.
Lo que no debe hacer el Gobierno ahora, que estamos como estamos, es incrementar las exigencias de capital a la banca, porque eso favorece exponencialmente la tendencia a no prestar a empresas ni particulares. Y si, además, tenemos en cuenta que los recursos permanentes a los que hacemos referencia vienen de lo prestado por todos y cada uno de los españoles, y pendiente de devolver, pues más razón para reconsiderar las propuestas.
Estando totalmente en contra de la existencia de una banca pública que absorba todas las ineficiencias que el mercado genera por prácticas individuales erróneas, sí es cierto que parte de razón podía tener Keynes cuando solicitaba que los Gobiernos actuaran en momentos de crisis.
Desde una perspectiva largoplacista, y con el ánimo de anticipar lo máximo posible la salida de la crisis, dos son las medidas que no está desarrollando ni este ni el anterior Gobierno y que deberían ponerse en marcha hoy mejor que mañana.
La primera de ellas, flexibilizar el mercado financiero. Apuntarse al carro, pese a lo oportunista de la medida, de las ineficiencias que genera la existencia de un Banco Central Europeo como el que tenemos, y darle manga ancha a los bancos para que otorguen crédito, reduciendo sus requisitos de capital, e incluso primando a aquellas entidades bancarias que más crédito otorguen. Cuando las cosas mejoren, tendrán que aprovechar para incrementar y establecer, de una vez por todas, un ambicioso plan que restrinja la manga ancha que a buen seguro empezarán a tener los bancos. Ese será el momento de endurecer las condiciones a los bancos, pero no ahora.
Por otro lado, lo que debe hacer el Gobierno es utilizar los organismos autónomos que creó para incentivar la actividad empresarial, para que el dinero llegue a empresas y particulares. Desde el Gobierno se está apostando, y me parece acertado, por el emprendedurismo como salida de la crisis: «Si no te dan trabajo, créalo tú mismo». Este plan, que tiene más bondades que defectos, adolece de un requisito indispensable, y parte de que todo el que empieza un negocio o decide ampliar el que tiene, necesita un capital (dinero) del que no suele disponer. Ahí debe actuar el Gobierno, prestando directamente (insisto, esto no es banca pública sino un mero mecanismo corrector) a aquellos que, o bien van a iniciar una actividad empresarial por cuenta propia, o bien a aquellos que, con la actividad empresarial en funcionamiento, generan empleo incrementando su capacidad productiva.
Si el Gobierno (el que sea, el de España, el de Murcia o el de cualquier Ayuntamiento, aunque con estos últimos tengo fundadas reservas) dedicara el 2% de su presupuesto a conceder préstamos a empresas, paliaríamos la problemática de restricción de crédito al sector privado.
Préstamos directamente desde la Administración pública a interés cero a aquellos que inicien un negocio o a empresarios que contraten a desempleados jóvenes, mujeres o parados de larga duración. Esta posibilidad se le daría al empresario para que sufragara inversiones, gastos de empleabilidad, etc. por el mero hecho de contratar, valorando sólamente que genere empleo, sin entrar en otras cosas. Préstamos a interés cero, que el empresario podrá o no formalizar, a su gusto. Préstamos y no subvenciones, que los préstamos se devuelven y las subvenciones se conceden con dinero de ese ´que no es de nadie´, ya que, como bien dijo Keynes, «a largo plazo, todos muertos».

domingo, 8 de septiembre de 2013

BALLROOM BLITZ

BALLROOM BLITZ (La Opinión de Murcia, Jueves 5 septiembre 2013)
Conoces la historia de Ballroom Blitz
disturbios sillas inmovilismo pesimismo creatividad liberalismo rubén El grupo musical Sweet gozaba de sus mejores momentos en el panorama musical británico. Giras, galas y todo tipo de conciertos en las más prestigiosas salas de la isla. Un día en un concierto debido, supuestamente, a la mala calidad del sonido, se lió la parda. 

Todos los asistentes comenzaron a tirar cuanto podía ser lanzado y se encontraba en la sala a los miembros del grupo, desde botellas a sillas. Espectáculo bochornoso. Tuvieron que salir corriendo porque, literalmente, sus vidas corrían peligro. 
Al día siguiente, todos los medios escritos y no escritos se hacían eco de la noticia. El grupo cayó en picado. ¿Y qué hicieron estos melenudos? Pues en vez de disolver el grupo, en vez de seguir a lo suyo como si no hubiera pasado nada, en vez de pararse, decidieron hacer una canción con lo acaecido aquella noche. Esa canción, Ballroom Blitz, se convirtió y hoy en día constituye un emblema del glam rock de los 70's. Con esa canción reventaron el mercado y se consolidaron en el panorama musical garantizándose un hueco en la Historia de la música. 
Comienza el curso político, ya estamos en septiembre. Sinceramente tengo que reconocerles que me hace gracia eso del curso político. No sé si tendrá algún tipo de explicación lógica que el calendario de los políticos vaya ligado al de los escolares (y miren cómo está nuestro sistema educativo), para todos los demás, nosotros, trabajadores, el curso comienza después de las uvas de fin de año, y el 'paroncito veraniego', que sólo se puede permitir el que está trabajando, no es justificación tal como para poner el contador a cero. 
Nosotros estamos en 2013 y estamos en crisis, porque nuestro país este año está en crisis. Nosotros estamos deseando que, como se nos dijo, llegue 2014 para, por fin, ver que salimos de la crisis, que nos bajan los impuestos y que se cumplen las promesas electorales. Además creo que mi teoría del año natural está más que comprobada si atendemos a las noticias actuales y las de hace un par de meses. Son las mismas (Bárcenas, ERE's Andalucía, corrupción, PP, Gibraltar, PSOE, crisis y sigamos haciendo sacrificios). 
Y es que no nos damos cuenta de que si siempre estamos mirando al mismo sitio, si siempre hacemos lo mismo, jamás podremos obtener resultados distintos. Por ejemplo, seguimos pensando que de esta crisis sólo salimos gracias a una guerra, y si no que se lo pregunten al gordito de Corea y a su gasto militar o al presidente Obama, que viene a ser el mismo perro con distinto collar. De esta crisis no se sale manteniendo abierto el debate del abaratamiento del despido, ni sobre la financiación de partidos, entre otras cosas. 
Y por no echar la culpa de todo a nuestros políticos, dejar claro que la sociedad civil, nosotros, todos, tenemos también esa responsabilidad. Profesores universitarios, dirigentes de organizaciones civiles, columnistas y tertulianos, entre otros, que, a lo sumo, y tras columnas de aburrida lectura llegan a hacerse eco de alguna ocurrencia que ha salido publicada en alguna revista económica de tirada internacional, haciéndola suya, eso sí, sin mojarse en exceso, vaya a ser que le pidan explicaciones. 
Por eso, aprovechando el inicio del curso político, me separo en esta columna de la línea mantenida por la mayoría de intelectuales y, en vez de hablar del sexo de los ángeles dejando toda la responsabilidad a los políticos, voy a aprovechar para, cada vez que escriba, hacer una propuesta concreta que, a mi liberal juicio, va a maximizar la consolidación de la sociedad que todos anhelamos. 
En esta primera ocasión mi propuesta va a ser la remuneración variable en la Administración pública a todos los niveles. Que se pague más al político que menos gaste, al parlamentario que más propuestas presente en sesión parlamentaria, al profesor cuyos alumnos obtengan mejores notas en una prueba realizada por un agente externo, a la empresa u organización que reciba subvenciones públicas por impartir cursos y que sea capaz de colocar a más alumnos en el mercado laboral, al médico que más opere, y al administrativo que más despache. Esto permitirá un ajuste a la baja del gasto público de personal, también a todos los niveles, la racionalización de gasto público, la meritocracia al fin y al cabo. Permitirá eliminar de una vez por todas la convicción de que cuanto más se gaste mejor, atendiendo a resultados y, entre otras cosas, permitirá, a la larga, que todos pensemos que los políticos son personas. 
Comienza el curso político y por si acaso, ya tengo mi silla preparada para nuestro particular Ballroom Blitz.

lunes, 1 de julio de 2013

VERDADES COMO PUÑOS

VERDADES COMO PUÑOS (Artículo publicado en La Verdad de Murcia XXX/JUNIO/2013)

becas verdades talento wert universidad educación sistemaAún recuerdo lo que me dijo mi abuelo cuando yo era pequeño: “Rubén, hagas lo que hagas hazlo bien”. Mi abuelo era mecánico, mi padre repartía paquetes en una furgoneta y mi madre ha trabajado toda su vida en una fábrica. En mi familia contamos con cerrajeros, limpiadoras del hogar y hasta algún guardia civil. De mi familia, incluyendo tíos, primos, y primos segundos, y les puedo garantizar que la familia por ambos lados es extensa, soy el primero que tiene carrera universitaria, voy por la tercera, además del master, el doctorado y alguna cosa más de la que me siento muy orgulloso.

No tiene nada de denigrante, ni humillante, dedicarse a cualquiera de los oficios mencionados, para los cuales no hace falta carrera universitaria, siempre que, como decía mi abuelo, lo que hagas lo hagas bien.

Jamás me han dado una de estas becas, y ¿Qué tiene que ver la beca con la obligación, moral, de hacer las cosas bien? Van a escuchar y leer, a raíz de la propuesta del Ministro de Educación, sobre la necesidad de obtener un 6,5 de nota media para acceder a una beca: “sólo van a poder estudiar los ricos”, “quieren una educación de primera y otra de segunda” o “no respetan nuestros derechos”. ¿Es que acaso los pobres son tontos y los ricos son listos? ¿Es que solo los ricos sacan sobresalientes?

Los que van diciendo todo esto, en primer lugar deberían conocer la realidad del pésimo sistema español de becas hoy en día, después deberían leer bien las propuestas y sus motivaciones y así, estarán legitimados para criticar cuanto quieran. Pero no me voy a quedar en tan fácil argumento sino que voy a tratar de mostrarles las verdades de mi abuelo: “hagas lo que hagas hazlo bien”.

Todos nuestros hijos tienen que ir a la universidad, a lo que sea pero a la universidad. No estoy de acuerdo, para ir a la universidad hacen falta dos cosas: la primera querer, y la segunda poder.

Poder ir a la universidad significa poder sacar una carrera a base de estudio, que no todos valen. Si tiene algún sentido que exista la Administración Pública es para poder establecer el adecuado marco de justicia para que cada cual, a nivel individual, pueda prosperar hasta donde quiera, en igualdad de condiciones de acceso con cualquiera otro, sea pobre o rico. Y es necesario demostrar que se puede, que no es lo mismo que mandar a todos a la universidad. Si nos empeñamos en eso, tendremos calles llenas de universitarios desempleados, y los que trabajen lo van a hacer por un sueldo miserable. Tendremos que conformarnos con ser “GraduaBecado en Derecho”, por ejemplo, y ganar salario impropio de la formación con la que se cuenta. ¿Les suena de algo? Si a la universidad va el que puede, es decir, el que tiene la capacidad suficiente para superar una titulación universitaria, cuando termine, su título tendrá un valor, fruto del esfuerzo realizado durante los años de estudio, y se traducirá necesariamente en el salario, entre otras cosas. Por eso no estoy de acuerdo en que paguen a todo el mundo la universidad con becas.

Subir la nota mínima para acceder a una beca tampoco va a servir de incentivo para que los estudiantes saquen mejores notas a largo plazo. Niéguenlo que no es verdad. Tal y como está configurado el sistema, subir las becas, o subir las notas de acceso a la beca no hace que los estudiantes estudien más y sean más listos, es más, es al contrario. La desmotivación es más rápida y la frustración mayor, y si a eso le unimos el patético panorama laboral al terminar la carrera, porque hay miles de personas con el mismo título que tú, el horizonte pinta mal. Lo que si está demostrado, es que aquel que no necesita incentivos (económicos o de cualquier tipo) para hacer bien su trabajo, tiene garantizado el éxito.

talento becas wert reforma educación universidad rubén martinez tombola Con respecto a querer ir a la universidad: cuanto más lo pienso más me indigno. En la sociedad actual existen escenarios y posibilidades suficientes para que cada uno disfrute con lo que hace. Si alguien no quiere ir a la universidad porque tiene vocación de músico, cocinero, o modisto, ¿Por qué no puede serlo? Adriá, Carolina Herrera, Alejandro Sanz ¡o el mejor camarero del bar de tu pueblo, que no tiene nada de vergonzoso! Eso sí, es necesario hacer las cosas bien.

Respetemos a todos los que no han querido o no han tenido la capacidad de ir a la universidad y se ganan la vida en dignísimos puestos de trabajo. ¿Que es mas necesario un abogado o un albañil, un Licenciado en Historia o un conductor de ambulancia? No es cuestión de pagar por pagar. No se pueden repartir títulos universitarios como si fueran pegatinas. ¿Queremos muchos médicos o buenos médicos? Debemos fomentar el talento y no becar la mediocridad.

viernes, 28 de junio de 2013

SALIR POR LA PUERTA GRANDE

SALIR POR LA PUERTA GRANDE (Artículo Publicado en La Opinión de Murcia XXVII/JUNIO/2013)

relevo generaciones 2014 croem Valcarcel Murcia gobierno universidadEl domingo pasado estuve con un grupo de amigos. Una, cantante, se arranca con una de Los Panchos: "Si tú me dices ven, lo dejo todo". Bonita canción y más que bonita la voz. La siguiente hora y media, todo el mundo tarareando la canción. Eso es dejar huella.
El lunes pasado, caminando por la calle de Trapería, una chica canta guitarra en mano. No lo hacía mal: "Caminando por la vida, sin pausa pero sin prisa". El efecto, el mismo, todos absolutamente todos los que pasaban por ahí, niños, mayores, adolescentes, enamorados cogidos de la mano y hasta unos guiris, tarareando la canción. Eso es dejar huella.Me hicieron pensar estos acontecimientos. Parece como si respirásemos un ambiente falto de alegría, carente de felicidad, sin ni siquiera optimismo. Y nos hace falta. Y hasta unas notas musicales nos dejan huella porque nos hacen presentir y pregustar lo que deseamos y necesitamos. Tengo para mí que eso ocurre porque, afortunadamente, estamos preparados, ha llegado el momento. Hemos dejado atrás el pesimismo, ya no nos contentamos con lamentarnos, con echarle la culpa a los políticos, a la economía o al sursuncorda.
Este próximo 2014 parece el año del apocalipsis. ¿Qué pasa este año que viene?, ¿Se va la crisis, se va Del Toro, se va Valcárcel, se va Cobacho? ¿Se van todos?
Sinceramente, ni lo sé. No tengo ni idea de por qué se va o se queda cada uno. Me interesa, eso sí, lo que dejan. Lo que nos dejan.
Si se va la crisis, casi todos estaremos contentos. Casi, que también los hay descontentadizos; quizá con razón: perderán una ocasión para meterse con la bancada de enfrente. ¿Y los dirigentes de la CROEM, o de la Comunidad Autónoma o de la Universidad? ¿se les puede decir algo? Pues mire, sí: Váyanse por la puerta grande. Pueden hacerlo.
¿Y que es salir por la puerta grande?
Aprovechar la necesidad que tenemos los ciudadanos de quitarnos de encima el pesimismo, de cobrar fuerza y esperanza; ser conscientes de que se está gestando una nueva época que necesita líderes nuevos. Salir por la puerta grandes es, en una palabra, no remolonear y dejar paso a las nuevas generaciones.
Hay en Murcia gente joven sobradamente preparada, que podría tomar de manera ilusionada el relevo en las distintas instituciones. Parecen decir, con la canción, que si les dejan, nos llevarán a vivir a un mundo nuevo. Sabrán dar la talla como nuestra tierra merece, sin duda.
Jóvenes empresarios que, desde cero, y a partir de una idea, han creado una empresa, le han sabido dar valor, y están ganando dinero. Jóvenes empresarios que manejan las nuevas tecnologías como nuestra sociedad demanda, que hablan idiomas, que están en permanente y necesario contacto con las actuales tendencias de dirección, de liderazgo, de motivación de equipos, y a la vez, están implicados socialmente. Jóvenes que no necesiten subvenciones para mantener sus negocios, ni para liderar organizaciones.
Dejar paso a las nuevas generaciones. Hay en Murcia políticos jóvenes pero ya con experiencia suficiente para asumir el reto de liderar un proyecto, porque saben hacerlo, y que serán capaces, estoy seguro, de inyectar en la sociedad esa dosis de frescura que necesitamos.
Si son conscientes de que la sociedad necesita un relevo, si se atreven a dar a los ciudadanos lo que necesitan, si dejan paso a las nuevas generaciones, saldrán por la puerta grande. Y dejarán huella y algo más.

jueves, 20 de junio de 2013

AUNQUE EL IPAD SE VISTA DE SEDA

AUNQUE EL IPAD SE VISTA DE SEDA (Artículo publicado en La Opinión de Murcia XX/junio/2013)
A propósito de curas y sotanas escribe Pérez Reverte: “Quizá por eso me inspiran simpatía quienes por voluntad propia o disciplina profesional visten sotana. Es bueno saber quién es cada cual. Y más en los tiempos que corren”.

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El aspecto, la pinta, no es asunto que incumba exclusivamente al experto en estética. Muy al contrario, las apariencias tienen mucho que decir en la constitución de una sociedad democrática sana. Que no es una originalidad mía puede comprobarse leyendo El Político de Azorín o El Príncipe de Maquiavelo.
En ese sentido hay algo que me tiene maravillado, me deja ensimismado cada vez que lo veo y, por eso, no tengo inconveniente en elevarlo a la categoría de arte. Ya sé que, desde Piero Manzoni, no es mucho decir. Pero es lo que hay. Que aún no he sido capaz de asumir que hace apenas unos años el hombre trabajaba con Spectrum y hoy en día dispone del ipad. Ya digo, para mí, el ipad es arte, la quintaesencia de las relaciones entre el hombre y el mundo, el ser humano y los objetos. Tan fino, tan ligero, tan táctil, ¿Qué más dará el precio? Si es que lo usas y se torna parte imprescindible de tu vida, ya no concibes trabajar sin ipad, ni salir de excursión sin el ipad, ¿y las fotos que echa el ipad?

Tener un ipad es para el común de los mortales lo mismo que para un político ver a Anguita o Aznar o Felipe en televisión (citados en orden alfabético, conste). Podrían mantenerse delante de la pantalla horas y horas bebiendo de esas fuentes de sabiduría. Ni cuestionamiento, ni duda, simple acatamiento; no doctrinario sino devoto, emanado de la boca de El mesías. Qué maneras, qué refinamiento, qué claridad de ideas, qué arte, ya puestos… como el ipad: discreto pero rompedor, sensible pero incansable, útil e imprescindible. Así son los discursos de los líderes, que insuflan esperanza, argumentario nutrido, posibilidad de discurso, alternativa ideológica y un par de cañas cuando el debate se mantiene entre pucheros, que diría Francisco Giménez Gracia (aqui y aqui).

Sin abandonar la política, ni el arte, ni al ipad, hay un fenómeno que vengo observando recientemente. Si la prensa nos regala fotografías de políticos, no falla: si hay uno de izquierdas en la foto hay un ipad en sus manos. Si, como parece y afirma Mariano Ferre, “tan importante es serlo como parecerlo”, hay que tener mucho ojo con lo que uno va aparentando por ahí.

Produce una cierta grima ver esos ipad en manos de quienes están abonados a causas solidarias cuya superioridad moral, según ellos, les legitima para vivir del cuento. ¡A ver si los ipad de estas gentes comprometidísimas los están pagando nuestros impuestos!

Frío y estupefacto que me quedo como cuando veo a cualquiera presumir de ipad en cualquier sitio. Así aparecen los políticos, con su afán de estar a la última, de aparentar distinción y tendencia. Ese comportamiento está, cuando menos, exento de toda delicadeza y podría denotar bajeza de conducta e, incluso, ausencia de moral.

Y miedo tengo, miedo a que en su afán de igualar a todos y cada uno de los mortales habitantes de mi Murcia querida, una vez que lean este artículo y se sientan culpables por presumir de ipad, por la enorme brecha existente entre nosotros los ciudadanos normales y los políticos no vayan a imponer que me compre un ipad, para así disimular la perversa utilización que hacen tanto del sistema como del ipad y de cuantos privilegios tienen a bien gozar de modo exclusivo.

Sólo cuando se vive de tanta apariencia, sólo cuando se pretende hacer a todos iguales, como sacados de una cadena de producción o montaje, es necesaria tanta norma. Por favor, no me obliguen a comprarme ipad y respeten mi libertad.